septiembre 04, 2007

Schopdog... un lugar diferente



Lo que pretende ser un simple almuerzo en el Schopdog, un restauran a la usanza de los cuarenta y cincuenta, se transforma en un viaje a través de las más dichosas décadas.

Sus mesas parecen las de un antiguo tren. Relojes antiguos, patines, letreros, radios y toda clase de antiquísimos artilugios coexisten en las pobladas paredes del local, transportando al cliente a un mundo distinto, ajeno al ruido característico del mall Plaza del Trébol, como si sus puertas fueran un abismo, donde la dimensión temporal se alterara. Tengo la impresión de que pronto entrará Marty McFly con ese vestuario tan suyo y súbitamente vislumbro a un señor con un atuendo similar al personaje de “Volver al Futuro”. Las épocas se mezclan en un ambiente cálido, el mejor escenario para que exquisiteces como el pollo grillé asistan a una fiesta para el paladar.

La palta reina, como buena monarca, es la adoración de las más deliciosas verduras frescas, mientras que la ensalada César es un plato digno de un emperador, variado, bien presentado y abundante. Otro miembro de la realeza, el Filete Duquesa se luce junto a un guiso de verduras, y se presenta de la mano con el clásico bistec a lo pobre, seguido por una canasta de chorizos reposando sobre una multitud de papas fritas, como si fuesen el público de un concierto de rock.

Para quienes gusten de platos más contundentes, el sándwich de filete campesino desborda deliciosos ingredientes, aunque en la batalla por los paladares no puede contra el arrogante sándwich lomito italiano, cuyo evidente exceso de carne, tomate, palta y queso termina por convencer a los clientes. Hasta los hot dogs son exclusivos y presumidos en este local: se pasean luciendo altivos trozos de carne picada y cebollines, entre otras sofisticadas mezclas, sin menospreciar al clásico italiano que los embarcó en este expreso por el tiempo.

Por mi parte, me decido por el atún naturista, que sumergido en perfecta meditación, dirige a una palta plebeya, un montón de lechugas taciturnas, un huevo resignado, palmitos enamorados, tomates tiernos y el arroz más blanco, a quienes la mayonesa y el limón proponen acompañar. Disfrutando su mezcla de sabores, mi amiga y yo también meditamos, embobadas mirando al amable mesero, que nos brinda un trato preferencial y, un tanto sonrojado, posa para las fotografías que ella le toma.

A mi izquierda un jinete me sonríe desde un afiche de “Mobilgas”, mientras que el cantante posicionado junto a mi mesa, deleita a los comensales con los éxitos de Arjona y Sin Bandera, mientras controla su propia música como un experto discjockey. Su escenario lo constituyen paredes repletas de las fotografías de las más bellas chicas y los más viriles galanes, engominados y bien vestidos, no como los de ahora, con pantalones que no alcanzan a cubrirles las pompas, y largas cabelleras desordenadas que me obligan a lamentar no haber nacido 50 años antes.

Si lo que desea es celebrar, un pisco sour con tabla clásica es una buena alternativa. Jamón, palmitos, aceitunas, queso y galletas junto a la más deliciosa mayonesa que no se pierde ningún evento, son los integrantes de este montaje culinario. Aunque no son pocos los que prefieren una pitcher con tabla mediterránea.

Pecado sería olvidarnos de los postres que es posible agregar al banquete por unos pocos pesos más, tres leches y selva negra son algunas de las variedades. Precisamente eso observábamos, lamentando el que nuestro reducido presupuesto no hubiera alcanzado para un tiramisú, cuando el mesero de nuestros amores se acerca sonriente y nos sirve un gran trozo a cada una. Nosotras nos miramos y honradamente le explicamos que no los habíamos pedido, pero él se encoge de hombros, sonríe y murmura “no importa”, dejándonos aún más derretidas y comprometidas para regresar.

Un sitio para permanecer, el tiempo transcurre a un modo distinto, sin las prisas del nuevo milenio, comer es un placer, conversar un deber, observar una delicia. Sin duda: un lugar diferente.

6 comentarios:

Sophie dijo...

Dieguitup dijo...
joaojajjoaxD... está weno weno... juaujaXD.... yo quero ir a ese lugar igual... todo se lee tan llamativo y rico juaujaxD.... ojalá que el mesero me regale algo... juaujaaXD... o una mesera mejor :=P juaujaujaujaxD..... sip! .... guarde las contraseñas pos!... =P... escriba numás! que esté benne! :D Chiauuu! Muacka Muack! ;)

Sophie dijo...

Este vivencial... nótese que lo es,
fue escrito como crítica culinaria para Periodismo de Opinión
la verdad me encantó realizarla
más con la buena compañía de la Catonis y nuestra bella estadía en el local
^^
mamos a volver
pa ella el post


te keo nana

Michi dijo...

amiga
io lei esa cution
y
me rei
xq lo asocie con el socio
jajajajajajajajajaja
uuu
ia kero ir a exale el eye
xD
jajaja te kero
xfa
t pido un favor
no te stresessss o t pego juete
mexos

Pedro, Juan, o tal vez Ricardo, creo que lo olvidé... dijo...

Wolap!!!
Osea se ve bkn el lugar...el que me cayo por ahi numas fue el mesero..jauajuuJaua..xD...:p
Aunque tratandose de comida...uyuyuy!!...si mi fascinacion es comer...es mi hobbie...:P...juajuajuau....
espero que este bien..cuidese..y ahi nos estamos viendo...muy pronto... =)
esu....adios!!!!.....bay...besu..
ToÑiX...

Unknown dijo...

yessy
siempre me he preguntado como deben ser tus cumpleaños
la torta la cambias por empanada?
los dulces por anticuchos
la piñata por asado???

me imagino ke me vas a invitar
prometo evitar tallas como las ke tire en el cumple de la clau xD

te kero yessy =)

Unknown dijo...

Estimada Sophie, acabo de leer tu artículo y me gustaría contactarme contigo.
¿Podrías enviarme tu dirección de correo a egutierrez@schopdog.cl?

Muchas Gracias,

Erika Gutiérrez