septiembre 26, 2008

Tus poderes sobre mi frágil persona

Sabes hacerme reír
como nadie, de buena gana,
con esa risa tan sincera, esa que brota del alma
sabes sacarme sonrisas en los momentos más grises
conoces mil modos de hacerme olvidar todo
todo lo malo, los problemas, las dificultades
e incluso lo importante

eres como una nube que me eleva hasta el cielo
y luego me hace caer, súbitamente al suelo

tienes el poder de hacerme llorar
como nadie, con el alma destrozada
con ese llanto entre amargo y resignado
decepcionada
sabes quebrar mi orden como nadie,
me sacas de quicio, cosa que nadie más consigue
corrompes hasta mi ánimo excesivamente paciente
y lo quiebras todo... incluso lo que es mi base

si no fuese por ti, que siempre dices amarme
te juro que no me amaría yo
si no fuese por ti, que odias tanto de mi
prometo me sería indiferente
y generas esta impaciencia infinita
de querer ser un poco mejor cada día
pero al final del día...
nunca es así

septiembre 25, 2008

palabras

Mírame de nuevo,Alineación al centro
que en tus ojos me puedo ver
de un modo que nunca me vi
mírame otra vez
con esos ojos de niño travieso
planeando alguna estrategia
para conquistarme

Porque cuando me miras nuestro amor respira
cuando te miro me percato de cuánto influyes en mi vida
porque si esos ojos brillantes un día se apagaran
ya no podría encender luz alguna a mi alma

tus ojos tienen la virtud de ser
a la vez trasparentes y misteriosos
puedo ver en ellos como en aguas de cristal
pero ocultan la fórmula para frenarme y darme paz

Porque cuando estoy a punto de caer,
cuando estoy pendiendo de un hilo
cuando siento todo el peso sobre mi
me basta una mirada tuya
para sentir que nunca estaré sola...
me basta ese cielo infinito de sus ojos para volver a empezar
para renovar mis fuerzas
para estar segura de que el mundo será bueno
para ti y para mi,
gracias a tu inspiración y a las fuerzas que tomaré de ella...
gracias a tu amor y mi amor
a tu gusto y el mío
en mi vida, que es tuya

septiembre 23, 2008

Antología

Tal como veo ahora, no se si fue como soñé verme. Porque en ninguno de aquellos sueños sentí o pensé como ahora. No es que no haya tenido sueños maravillosos, los tuve por cierto, y jamás he dejado de tenerlos. Son mi único vicio- si omitimos el café y los chocolates-, mi única adicción y mal. ¿Mal? hasta donde he vivido no me han traído demasiadas consecuencias negativas. Sólo un largo medio año de amarguras que se me hizo eterno, a una edad donde todo es eterno y fuerte, y o es muy gris o es muy rosa, o celeste... o del color que cada uno prefiera. Pero precisamente el recuerdo de los sueños perdidos, negados, deshechados por la fuerza y los reproches fue lo que me mantuvo a salvo del veneno que emanaba a mi alrededor. Fueron esos sueños rosas los que me mantuvieron a salvo en una burbuja con poco espacio para respirar, entre nubes grises como las de industrias de por aquí.

No sé en que punto de esta historia aparece el principe azúl, como los de cuentos. Pero creo que en mi corazon siempre estuvo el anhelo de ese amor dulzon, inocente y perfecto. Al contrario de lo que podía esperarse, en el año de exilio familiar y social (autoexilio), el principe aquel no se esfumó, permaneció animando mi lápiz a escribir más que nunca, permaneció en mis cuadernos de dibujo repletos de sueños, permaneció en mis sueños tristes y desolados, en tardes larguísimas de veranos sola, en cada una de las lágrimas que derramé sobre una almohada fría, imaginando que me abrazaba fuerte, sólo eso, y susurraba que nunca me iba a dejar sola.

Sola, no lo estuve jamás. Mi corazón tenía fe infinita, en Dios, y en la vida, supongo. Fuerte ahora soy por eso (jajaja... otra vez hablando así). Cuando llegaron los sueños rosas y celestes, y muy multicolores, la princesa triste y sola era fuerte, creía, pero descubrió que era tan frágil que sólo bastaba un minuto de descanso para caer y llorar todo lo soportado en soledad ese año largo.

Entonces cual payaso, cual heroina de fábula, se transformó sin proponerselo en un ser demasiado alegre... tanto que a algunos le encantaba y otros no le creían... la verdad no se daba cuenta, todo era para ella, sinceramente perfecto ahora. Estaba sola y si no lo has estado no podías comprender tanta alegría. No sabía quien era, por ende, no se creía merecedora de nada, menos de aquella nueva oportunidad regalada.

Y cuando el principe real llegó se permitió por primera vez en tanto tiempo ser caprichosa, vanidosa, y superficial, sólo para poder terminar de creerse que era real, que existía aquel sueño rosa. Una vez que el joven sueño hubo demostrado sus cualidades extraordinarias, que le permitieron a la princesa cerciorarse de que era el mismo, aquel que secaba sus lágrimas y la acurrucaba para que se durmiera, aquel que le prometía cuidarla siempre, aquel, el único que no participó del exiliarla, aquel, el único de quien ella jamás se alejó, el único sueño que resguardó ante todo, lo único que nadie le podía quitar.... ella le entregó su corazón... para siempre.